La política española da tantos giros que no nos deja tiempo para asimilarlos. Tras las mociones de censura presentadas hace apenas unos días por Ciudadanos y PSOE en Murcia y en Castilla la Mancha, y la dimisión y transfuguismo de diversos cargos del partido de Inés Arrimadas, ayer se nos sorprendió con la renuncia al puesto de vicepresidente por parte de Pablo Iglesias y su candidatura a las elecciones de la Comunidad de Madrid.
Los resultados de las últimas encuestas apenas daban intención de voto a la formación morada, por lo que la decisión de Iglesias parece estar encaminada a resucitar el partido en la comunidad de Madrid. Esta decisión ha sido muy arriesgada y por lo visto inesperada, la renuncia de cargo de vicepresidente por (en el caso de no ganar) un escaño, si lo consiguiera, en la Asamblea de Madrid resulta un tanto llamativa.
Las elecciones se presentan muy complicadas, tanto para Podemos como para el resto de la izquierda madrileña, la gestión de la pandemia lejos de desprestigiar a Ayuso, la ha fortalecido. Por otra parte, la práctica desaparición de Ciudadanos va a favorecer el traspaso de votos tanto al Partido Popular como a Vox. Junto a ello, ambas formaciones han dado a entender que si fuera necesario pactarían para formar gobierno, lo que aún les otorga más posibilidades de gobernar.
La izquierda madrileña, no obstante, no está siguiendo una estrategia clara. Iglesias anunció que buscaba una candidatura conjunta con Más Madrid, sin embargo, ha sido rechazada tras la posibilidad de perder votantes a causa de esta unión. Esta decisión puede dejar a Podemos sin ni siquiera un escaño en la Asamblea, ya que o Iglesias consigue “resucitar” el partido o probablemente sea el fin de la formación morada.
Por otra parte, encontramos al PSOE madrileño, el cual ni ha estado como oposición durante la pandemia ni se le espera ahora, con un candidato que, si bien es probablemente el mejor cualificado y el más adecuado para el gobierno de la comunidad no cuenta con uno de los factores más importantes para triunfar en política: carisma. Esta falta de carisma puede ser un factor favorecedor para la candidatura de Iglesias, con el traspaso de votos de una formación a otra.
Para más inri, la celebración de las elecciones un martes no es una decisión que se haya tomado a la ligera, las elecciones en periodos laborales cuentan con una abstención mayor que aquellas que se celebran en días festivos. La abstención tiende a favorecer a los partidos que se posicionan a la derecha, lo que se convierte en otro muro a sortear por parte de las formaciones de izquierda.
Si bien aún es pronto para augurar ningún resultado una cosa está clara: por mucho giro político que haya, la izquierda no lo va a tener fácil.
