Esta semana el portavoz del grupo COVID-19 de la Comunidad de Madrid ha dimitido tras dos días en el cargo. Según su comunicado se debe a situaciones internas que no le han parecido adecuadas.
Una de las situaciones mentadas en su comunicado es la rueda de prensa simultanea entre la Comunidad de Madrid y el Ministerio de Sanidad. Emilio Bouza, el exportavoz, dio una rueda de prensa para hablar de la situación de Madrid al mismo tiempo que Salvador Illa la estaba llevando a cabo por el mismo tema.
Este ha sido el detonante final para que se produjera su dimisión, sumando otro traspiés a la gestión de Díaz Ayuso. La gestión madrileña está siendo una lucha constante de poderes entre el gobierno central y el gobierno autonómico, en la que no parece que se vislumbre un claro ganador.
El pulso político entre ambos gobiernos esta consiguiendo que se agrave la situación tanto en Madrid como más tarde en el resto del país, no se toman las medidas de control suficiente y se desoyen los consejos. Al final se tiene la sensación de que es más importante hacer oposición que hacer política.
Están siendo mas importantes los desacuerdos que la salud de los ciudadanos. No tenemos los políticos precisos para hacer frente a esta situación, no es tiempo para hacer oposición sino de intentar mejorar la salud de los ciudadanos y evitar un quiebre nacional.
Las consecuencias de una mala gestión tanto a nivel autonómico como estatal pueden ser nefastas para el país, mientras que en otras comunidades en las que gobiernan otros partidos diferentes al del gobierno central no se ha llevado a cabo una oposición tan fuerte, Madrid está luchando con garras y dientes para poner en entredicho al gobierno central.
El PP quiere mantener a toda costa el gobierno de la autonomía mientras que Pedro Sánchez está haciendo el papel de opositor que no se ve ni se espera por parte del PSOE madrileño. La atención política y mediática se esta centrando en una autonomía cuando la situación es grave en todo el país.
Las desigualdades de trato entre comunidades, la feroz oposición, y los pulsos entre gobiernos están llevando al país a un despropósito que a la larga sufrirán y pagarán los ciudadanos. Una incertidumbre económica y social que tras la reciente recuperación de la anterior crisis será difícil de remontar.
