Ayer fue el día que se conmemoraba la proclamación de la Segunda República y como cada año un gran número de personas lo celebra y espera la vuelta de esta. Y como cada año estas celebraciones producen algún que otro conflicto, sin embargo, esto no debería ser así.
En España, el republicanismo siempre ha supuesto un gran problema, históricamente somos un país monárquico y cada vez que se ha conseguido una república esta ha sido muy inestable y poco duradera. Esto podríamos achacarlo a varios motivos; principalmente como ya he mencionado antes España es un estado tradicionalmente monárquico, el poder que tiene la monarquía en nuestro estado siempre ha sido muy fuerte y ha tenido aliados muy importantes, especialmente dentro del ejército. Hecho que dificulta sobre manera la perpetuidad de un modelo de estado diferente al monárquico.
Pero a mi parecer el problema más importante de todos es, la idea tan arraigada de que la forma de estado republicano está ligado a una ideología de izquierdas. Esto supone un gran problema, y no es que sea de difícil solución, pero aún no hemos logrado cambiar este pensamiento. El republicanismo es una forma de estado, por lo tanto, no implica nada más que la eliminación del estamento monárquico dentro de la organización del estado. No tiene mayores implicaciones ni cambios en la organización estatal.
Son múltiples los ejemplos que podemos observar en nuestros países de “referencia” y a lo largo de los años, Estados Unidos desde su independencia de Reino Unido ha sido una república y a nadie se le ocurriría pensar que tiene un corte ideológico de izquierdas. Otro estado de referencia es Alemania, y a riesgo de utilizar un ejemplo repetitivo: antes, durante y después de la dictadura nazi era un estado republicano. O uno de nuestros vecinos más cercanos, Francia, es desde hace siglos una república y, si es lo que más asusta, nunca ha tenido un gobierno comunista.
Si bien siempre nos comparamos con nuestros países modelo en este caso no interesa ver que estamos equivocados. Debemos eliminar la asociación del modelo republicano con la izquierda, no todas las personas de izquierda quieren una republica ni las de derechas una monarquía. El mantenimiento de la monarquía en el poder se basa en esta premisa. La importancia de la monarquía terminó hace siglos, y la democracia no se puede entender sin república.
Nuestro cambio de pensamiento debe ser el primer cambio en la carrera por la instauración de una tercera república, de otra forma esta no llegará a producirse.

