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Una imagen vale más que mil palabras.

Donde toda la información está a tu alcance es cuando empieza la desinformación.

Una imagen vale más que mil palabras. Nunca este dicho fue tan claro como en estos tiempos que vivimos, nuestra vida esta colmada de imágenes; redes sociales, televisión…Vivimos rodeados de pantallas con acceso a internet, tenemos el mundo al alcance de nuestra mano y creemos que ese mundo es el real.

Hace unos años siempre te decían: “no te creas nada de lo que dice en internet”, hoy la mecánica es otra, no tienes que fiarte de nada que no esté en internet. Con el coronavirus es algo que se está viendo mucho, se ha avisado incluso desde el gobierno que se controlen los bulos que recibes por mensajería instantánea o redes sociales, sin embargo, hemos hecho caso omiso. ¿Cuántos vídeos de enfermeros, policías, médicos, miembros del ejército te han llegado estos días diciéndote lo que tienes que hacer? Y de todos estos videos el porcentaje de verdad es muy bajo, nadie se pregunta si ese médico de verdad es médico y no es el vecino del segundo que tiene mucho tiempo libre ahora que está de cuarentena, o si los datos mencionados son reales. Ahí reside el peligro.

Dar las cosas por sentado nunca ha sido una buena idea y menos aún en épocas de crisis. Si bien parece que la culpa sea de las redes sociales o de internet no es el caso, la culpa es del ciudadano que teniendo toda la información a su alcance no se molesta en contrastarla. Hemos perdido la visión crítica por eso muchos autores critican que se quite la filosofía de los centros educativos. No cuestionamos aquello que vemos o la información que nos llega, sino que la aceptamos sin pensar.

Podemos pensar que aquellas generaciones que han vivido el internet de una forma más tardía sean más crédulas ante las noticias o aquellas imágenes que se ven en internet, y probablemente sea así. El problema es cuando las personas que si han vivido con internet tampoco se cuestionan de donde llega esa información. Las consecuencias de esta falta de espíritu crítico son muy diversas y a mi modo de ver la más relevante es la manipulación. Si el ser humano no es crítico se expone a que le manipulen, sin preguntas, sin inquietudes solo asimilando aquello que te llega a través de la pantalla corres el riesgo de ser manipulado. Y no únicamente por los medios de comunicación, sino por cualquier persona con acceso a internet.

Debemos replantearnos el uso que realizamos de las redes y sobre todo nuestro espíritu crítico. No podemos creer todo aquello que vemos, debemos dudar, es nuestra obligación dudar sobre aquello que nos están diciendo o las imágenes que estamos viendo, en un mundo donde la edición puede realizarla cualquier persona debemos contrastar todo lo que vemos. Lo importante en estos tiempos es conseguir que el dicho de “una imagen vale más que mil palabras” pierda fuerza.

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