En el mundo existen diversos sistemas políticos, sin embargo los más extendidos son el presidencialismo y el parlamentarismo, son multitud los ejemplos que tenemos de ambos. En cuanto a sistemas presidencialistas, los más importantes son Estados Unidos y Francia. Y, si hablamos de sistemas parlamentarios, podríamos nombrar a Alemania y España. Si bien no todos son sistemas “puros” es decir, cumplen al pie de la letra las cualidades de cada sistema, nos vamos a centrar, dejando de lado sus variantes, en las diferencias de ambas formas de gobierno haciendo especial hincapié en la legitimidad de cada sistema.
La principal diferencia entre ambos sistemas es la elección del jefe de estado; en los sistemas presidencialistas tanto el gabinete ejecutivo como el parlamentario son escogidos mediante elecciones democráticas, de esta forma el Parlamento puede tener una mayoría parlamentaria de un partido y el gabinete ejecutivo ser de otro diferente; mientras que en los sistemas parlamentarios el jefe de estado es designado por el parlamento, el cual es elegido mediante elecciones.
En estos casos la norma es que el gabinete ejecutivo sea del mismo partido que ha obtenido mayoría en el parlamento ya que de esta forma el partido mayoritario se aseguraría la presidencia del estado.
El control al poder ejecutivo es plausible en la mayoría de las formas de gobierno: por ejemplo en el sistema español contamos con dos cámaras legislativas, el Parlamento y el Senado. Este último funciona como mecanismo de control al Parlamento para que en el caso de que un partido cuente con mayoría absoluta en el Congreso no legisle sin ningún tipo de control.
Otro mecanismo de control al poder ejecutivo es la moción de censura, o en el caso de los Estados Unidos el impeachment. No sería la primera vez que vemos a un parlamento cesar a un presidente; nuestro parlamento lo hizo hace poco con Mariano Rajoy. Si bien es cierto en los sistemas parlamentaristas este mecanismo de control no suele utilizarse debido a que por norma la mayoría parlamentaria y el presidente pertenecen al mismo partido y difícilmente se va a posicionar en contra de él, perdiendo de esta forma el poder.

Sin embargo en los sistemas presidencialistas, pese a que el impeachment no es un recurso que se utilice comúnmente, si que existen más probabilidades de que se den situaciones de bloqueo entre ambos poderes. Esto se debe a que el presidente tiene ciertos poderes atribuidos sobre los que puede legislar libremente sin que el Parlamento intervenga, y en el resto de materias ambos pueden entorpecerse a la hora de legislar, especialmente cuando la mayoría parlamentaria no coincide con el gabinete.
Estas desavenencias entre poderes pueden provocar que el parlamento presente una moción de censura ante el gobierno, como ha ocurrido en USA recientemente. El problema del impeachment no es tanto la destitución del poder ejecutivo sino la lucha de legitimidades entre el parlamento y el gobierno. Como ya hemos mencionado antes tanto el gabinete de gobierno como el parlamento se eligen directamente por los electores en diferentes comicios, por lo que ambos poderes son igual de legítimos.
La pregunta entonces es, ¿qué poder prevalece? ¿Es democrático vetar a un poder que ha sido elegido directamente por los ciudadanos?
Las decisiones de los ciudadanos pueden deberse a diferentes razones: bien pueden haber tenido un comportamiento racional y haber escogido el gabinete y el parlamento de diferente índole político para que se controlen ambos poderes mutuamente, o bien no le han dado tanta importancia a una de las elecciones y por eso la mayoría parlamentaria no ha conseguido el poder ejecutivo. Sea cual sea el motivo por el que se han desarrollado las elecciones, el impeachment generará malestar tanto a la ciudadanía como a ambos poderes.
Los sistemas de gobierno se crean para mantener una estabilidad política, y la separación de poderes es uno de los mecanismos más fuertes de control con los que cuentan dichos sistemas, por lo que si uno de los poderes intenta anular a otro, el cual ha sido escogido democráticamente, esta estabilidad puede perderse.
Por lo que, ¿cuándo puede darse un impeachment con la legitimidad suficiente?
En este caso, lo primordial para llevar a cabo una sesión de control al gabinete ejecutivo es el grado de satisfacción de los ciudadanos. Si la población tiene la potestad de escoger su poder ejecutivo, también debe decidir si se le debe destituir, no de forma directa, ya que para ello ya cuentan con elecciones, sino con la movilización social.
Los movimientos sociales son una forma de participación política directa de la ciudadanía, tan efectivos si son escuchados por sus representantes como unas elecciones, por lo que si la población se manifestara en contra de su jefe de gobierno podríamos decir que el Parlamento tendría la legitimidad suficiente para realizar el impeachment.
