La globalización, los avances tecnológicos, las nuevas democracias, internet, un mundo donde todos estamos conectados y todos somos dependientes, ¿es nuestra mejor opción?
Es cierto que vivimos en un mundo globalizado en el que las relaciones con otros países son muy importantes y cualquier acción repercute directamente con otros agentes. Sin embargo se ha vinculado el aumento de la desigualdad con la globalización, no es una afirmación aislada y en parte es una afirmación con fundamento. Los principales beneficiados de la globalización son los mercados privados, pese a que en algunos aspectos el estado ha obtenido y obtiene beneficios con la globalización es el mercado quien principalmente gana. Con la globalización y el beneficio de los mercados privados ha aumentado la brecha salarial, siendo los ricos más ricos y los trabajadores cuentan con salarios menores. A los estados en general este problema les ha ido grande, pese a que todos estamos conectados y contamos con buenos sistemas de gobierno esta situación ha superado a las naciones. Son muchas las que no han sabido legislar correctamente para parar una desigualdad que aumenta año tras año (Informe sobre la Desigualdad Mundial). La inversión social no es una de las prioridades de estos siendo ese tipo de políticas las mejores para el desarrollo de la población y de esta forma aumentar la competitividad a nivel mundial.
Un claro ejemplo de que este tipo de medidas estatales ayudan a competir y a mejorar la vida de los trabajadores son países como China e India, que invirtieron en educación y tecnología y han conseguido competir con el resto de países, disminuir su desigualdad y no entrar en deudas con otros estados. Nuestro problema es que pese a que todos queremos la globalización esta nos esta viniendo grande. Las políticas sociales deben estar a la hora del día y una inversión fuerte en la educación y los bienes del estado. La desigualdad no es un problema aislado, este al final afectará a la forma de gobernar e incluso al sistema de gobierno. Los cambios políticos viendo la situación actual es evidente que deben llevarse a cabo, deben producirse cuanto antes mejor ya que no se puede tolerar que la desigualdad siga avanzando de esta forma tan alarmante, la pobreza de la población no mejora la calidad de vida, ni beneficia al estado. Hacen falta instituciones mucho más fuertes, con democracias más sólidas y sin miedo al cambio, a actualizarse y modernizarse al igual que lo hacen el resto de aspectos de nuestra vida.
Sin embargo como ya hemos dicho antes estos cambios pueden generar un giro drástico en los gobiernos ya que, la clase media-alta puede verse amenazada con políticas de tipo socialista en las que la distribución de la tributación sea más equitativa, y con una mayor inversión del estado en gasto público y derivar en el apoyo a un gobierno autoritario en vez de a la democracia, ya que históricamente en situaciones de incertidumbre la clase media-alta o “burguesa” tiene a apoyar a gobiernos más conservadores por temor a perder sus ingresos o fortunas. De este hecho los grandes estados ya se han dado cuenta y han intentado tomar cartas en el asunto e intentar implementar políticas que ayuden a parar esta tendencia mundial, esto se ve reflejado en las instituciones internacionales, tales como la Unión Europea o las Naciones Unidas.
En cuanto a las Naciones Unidas su forma de intentar revertir esta situación fue implementando los objetivos del milenio, una lista de objetivos que los países debían cumplir en un período de tiempo, y si esto se cumplía se reduciría así un gran número de problemas mundiales, sin embargo muchos de estos objetivos no se han cumplido y otros no se han cumplido al cien por cien, si bien es cierto que estos puntos que se han conseguido han reducido las desigualdades de forma notable no han sido suficiente. Esto no es de extrañar dado que como hemos comentado antes las instituciones no están preparadas para esta situación, si los países de forma individual no son capaces de llevar a cabo políticas o contar con gobiernos fuertes que eviten la desigualdad que crea la globalización es prácticamente imposible que cuando se junten varios sí que lo logren.
En conclusión podríamos decir que la desigualdad es uno de los principales problemas del mundo globalizado y que pese a que sino todos la gran mayoría de los estados conoce este problema pocos son aquellos que le pueden hacer frente, si en un futuro no queremos una sociedad polarizada que puede desembocar en problemas tanto para la continuidad de los estados como a la población en general necesitamos instituciones más fuertes, con políticas adecuadas para la ciudadanía y el bienestar común y que la comunidad internacional se involucre más e invierta de igual forma en los estados. De esta forma lograremos cortar uno de los grandes males del mundo actual como es la desigualdad.
